La tragedia azota a Venezuela.

 



El 24 de junio del 2026, cuando se conmemoraba el aniversario número 205 de la Batalla de Carabobo, donde las tropas lideradas por el Libertador Simón Bolívar sellaron en el campo de Carabobo, la libertad definitiva de Venezuela del antiguo Imperio Español, ocurrieron dos terremotos, uno de nivel 7,2 y otro 7,5 en la escala de Richter, siendo, tal vez, uno de los terremotos más fuertes que padeció Venezuela desde el terremoto de Caracas acontecido en el año 1967.  Estos terremotos a su vez, incidieron en varios estados, pero el epicentro fue en las costas de Morón.  Muchos edificios colapsaron, llevándose a varias familias que, a día de hoy, están atrapadas en los escombros. La gran parte de esas personas murieron, por lo que, según las cifras reportadas, ya van de 589 personas fallecidas, 4300 heridos y 41.000 aproximadamente que están desaparecidos.

Se debe tener en cuenta el hecho de que, actualmente, Venezuela, por culpa del régimen socialista que está allí desde hace casi tres décadas, la infraestructura es débil, no hay tantos bomberos, no hay tantas ambulancias, no hay casi nada para poder levantar los escombros y así salvar a muchas personas que, mientras nos lees, siguen atrapadas esperando a que vengan los rescatistas. Afortunadamente, muchos países decidieron ayudar a Venezuela como El Salvador, Argentina, Estados Unidos, México, Catar y más países que decidieron enviar tanto rescatistas como alimentos y demás cosas necesarias para la subsistencia del individuo.  También, esta situación es comparada con la Tragedia de Vargas del año 1999, cuando ocurrió el deslave, por las continuas precipitaciones que inundaron el estado y se llevó casi todo, lo cual es un golpe duro que, a 26 años de que ocurrió, todavía no nos hemos recuperado de eso.

Venezuela necesita la ayuda de todos, ayuda que la manifestamos como grito ante el mundo, pero que, solo tras la captura del tirano socialista Nicolás Maduro, algunos de la ultraizquierda pusieron el grito en el cielo, pero nunca se pusieron ni se pondrán del lado de los ciudadanos oprimidos por el régimen socialista, ya que son sus amigos, y que, cuando ocurrió el doblete sísmico, todos se quedaron callados y no dijeron nada.  La historia nunca olvidará a los enemigos de Venezuela, así como tampoco olvidará a los cómplices que llevaron al pais a la situación paupérrima en la que está desde hace mucho tiempo.

Desde el Sinairismo, nuestra solidaridad y apoyo irrestricto a los ciudadanos de Venezuela, nuestras oraciones están con las familias de los afectados por esta tragedia, y tengan fé de que, mucho más temprano que tarde, Venezuela resurgirá como el ave fenix de sus cenizas y se recuperara la República, el Estado de Derecho y la separación de poderes, cosas que son fundamentales en una verdadera república de leyes, con un sistema verdaderamente democrático y no cooptado por el partidismo.

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