La razón por la cual somos una ideologia y no un movimiento político.

 

Muchas personas cuando descubren la ideología por primera vez, tienen muchas dudas e inquietudes, además de los ataques que, a veces nos hacen los que nunca van a comprender de que va, especialmente en el caso Venezuela.  Una que otra persona ha preguntado a nuestro fundador y creador por las propuestas políticas de nuestra ideología, aunque en reiteradas ocasiones, se ha dicho de que la ideologia Sinairista no busca conformar un proyecto político ni convertirse en un movimiento político, ya que, lo importante es que los ciudadanos empiecen a darse cuenta de que ellos tienen el poder, que empiecen a pensar por si mismos y desarrollen el pensamiento crítico y el sentido común, pero para las personas que nos adversan eso no es suficiente, porque quieren que el Sinairismo haga y actúe como la casta política a la que siempre han estado acostumbrados a alabar y hasta dar la vida por ellos de ser necesario.

El Sinairismo no es un movimiento político porque llana y sencillamente, no se trata de estar en el barro, de recorrer las calles como siempre ha sido el truco viejo politiquero, sino de transformar y cambiar la mentalidad sobre nuestro entorno en el ámbito político, social, cultural, económico, con el propósito de crear ciudadanos que sean jueces de los políticos y no al revés.  Mientras que una parte de las personas solo quiere un cambio superficial, o en el peor de los casos que todo siga igual y que nada cambie, el Sinairismo estará haciendo su labor pedagógica y sembrando las semillas del futuro, donde tengamos verdaderamente un sistema republicano, integro, un sistema democrático auténtico, orgánico con una institucionalidad reforzada, pero para poder cristalizar eso, se necesita mucho más que un discurso político: hay que crear conciencia, que es lo que nos hace únicos como seres humanos, y que a otras personas les da pereza el solo hecho de pensar.

No somos un movimiento político, porque la política actualmente está muy corrompida (si no es que lo ha estado desde hace mucho tiempo) y el Sinairismo no cree en la rotación de las sillas, como hacen los partidos políticos para turnarse entre ellos el poder, por ende, no se anda en busca de puestos, sino de que los ciudadanos sean conscientes de su rol en una sociedad donde los valores se han corrompido y se han perdido, donde el poder que la casta política le arrebató a los ciudadanos, pensando que era de ellos, les será devuelto al mismo ciudadano que los puso en el cargo con su voto y del que más nunca le arrancarán la potestad de poder determinar su propio destino y, además, ser el garante de la defensa de sus derechos constitucionales fundamentales.

¡La rotación de sillas no se puede aceptar!  ¡No se puede aceptar la desidia, la corrupción en todos los ámbitos, no se puede aceptar la mediocridad!

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